LLMs y caballos

Publicado el 2026-09-04

En su libro de 2007 “A Farewell to Alms: A Brief Economic History of the World”, el historiador económico Gregory Clark explora por qué algunas naciones son ricas y otras pobres a lo largo de la historia humana.

En el transcurso del ensayo Clark sostiene que, durante milenios, hasta la llegada de la revolución industrial a finales del siglo XVIII la humanidad vivió atrapada en la “trampa malthusiana”: cualquier aumento en la productividad se traducía en más población pero no en mayor bienestar por persona.

Clark señala que podemos aprender un par de cosas sobre nuestras futuras perspectivas de trabajo si comparamos nustra situación con los equinos.

Imaginemos que dos caballos ven uno de los primeros automóviles en el año 1900 y reflexionan sobre su futuro.

—Me preocupa el desempleo tecnológico.

—Nah, no seas ludita: nuestros antepasados dijeron lo mismo cuando los motores de vapor se hicieron con nuestros trabajos en la industria y los trenes empezaron a tirar de los carruajes. Pero ahora tenemos más trabajo que nunca, y además son mejores: yo sin ninguna duda prefiero tirar de un carruaje ligero por la ciudad que pasarme el día dando vueltas para mover la estúpida bomba de un pozo minero.

—Pero ¿y si el motor de combustión interna realmente triunfa?

—Estoy seguro que habrá nuevos trabajos para los caballos que aún ni siquiera imaginamos. Es lo que ha ocurrido siempre, como con la invención de la rueda y el arado.

Desgraciadamente esos nuevos trabajos nunca llegaron. Los caballos que dejaron de ser necesarios no fueron sustituidos, fueron sacrificados, lo que hizo que la población equina en Estados Unidos se desplomase de unos 26 millones en 1915 a alrededor de 3 millones en 1960.
Los músculos mecánicos hicieron que los caballos fuesen superfluos.

¿Harán lo mismo las mentes mecánicas con los humanos?